Y acá me tienes, cuando estoy en mi peor momento, cuando tengo más ganas de llorar, cuando todo se fue a pique. Siempre escribo cuando estoy mal, siento que cuando lea esto en algún futuro solo leeré cosas tristes de mi vida, pero igual, aquí estoy.
Hoy es una de esos días que sientes estar en decadencia, estuve todo el día evitando prácticamente todo, no quería saludar a nadie en la universidad, no quería que nadie me mirara, no quería comer con nadie, solo fui estuve y lo intenté. Pero cuando realmente noté que era realmente un mal día fue cuando para salir corriendo de la universidad y sin querer llegar a mi casa, me compre un desagradable pedazo de pan en la esquina y me lo comí en la micro. Y como si esto ya no era suficientemente ridículo, cuando un hombre muy simpático se subió a pedir dinero por que no tenía cómo pagar su tratamiento de cáncer, en mi egoísmo me sentí buena persona por ayudarlo con miseros $200 pesos.
Rápidamente entre en razón y comprendí lo egoístas que somos día a día queriendo creer que somos buenas personas, que damos lo mejor de nosotros, pero solamente somos un individuo inerte egoísta. Nos quedamos observando a que las cosas pasen y cuando pasan nos desagradan.
Estos días hacen perder mi fe en mi misma, en qué existe algo por lo que realmente luchar o por lo que realmente vivir. Mi cama parece tan tentadora estos días, y aquí me tiene completamente inmersa en ella, me hace bien. Mi egoísmo volvió a triunfar.
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