jueves, 24 de abril de 2008

Diario de una solitaria.


23vo día.

Creo que hoy exijo algo más feliz y no tan decaído; es que ya creo que mis ojos no pueden más, mis oídos están demasiado atascados de basura transformada en cuerdas vocales, mi boca no puede ni decir lo que siente y mi cara sólo puede demostrar dolor, sólo puede llorar.


Pero llorar no hace mal, claro que bien mal hace, cuando no puedes llorar con tranquilidad, sólo lloré dos gotas y vino alguien, sí, de timidez encapuché mi dolor y fui más fuerte que 10 jugadores de boxeo junto a Hulk y superman, la verdad no se como lo hago, pero tampoco entiendo cual es la gracia de llorar para la gente, yo lloro para mi, lloro por mis problemas (sí, mi egoísmo mata las verdaderas virtudes dentro de mi) y es que en un desierto deseo llorar, en un desierto deseo estar, con nadie ni para nadie, la verdad es que sólo contigo quiero estar y ni la espalda me das y tu dedo ni porsiacaso aparece acá.


Sigo atrapada en ir y venir, salgo de aquí y llego aquí, no tengo otro lugar, no puede visitar un paraíso para los tristes, ni desiertos hoy me permiten canjear en Lan pass, sólo puedo ir y volver, llegó al colegio y vuelvo a mi casa, nada más, NO HAY OTRA RUTA, no hay otro lugar para llorar, no hay otro lugar para sonreír, ni para desenvolver allí mis locuras más internas envueltas en cinta para que nadie note tales desequilibrios en mi actuar.


Y así, relatándoles todo lo maldito que es querer desear algo mejor y sin poder botar ninguna lagrima por mis malditos pensamiento, me hundo en mi linda burbuja (que hoy se rompió y libero un par de aquellas lagrimas, pero se volvió a cerrar) para que ahora, sea felizmente una persona más intentando pasar las horas de la vida, estando sola pero sin libertad. Estando sola sin el paraíso de poder explotar.

Que rara es la vida, ¿no?

Algo que agregar, LO VERE HOY; por fin y creo que ahora sí pasara toda esta locura.

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