
Voy, entro y me siento. Relajante...que relajante.
Relajante como la hormiga que mate, relajante como la hormiga se aplastó.
Si tu vida se vuelve el pensamiento de una hormiga sobreviras, si te conviertes en hormiga morirás.
Si tu instinto humano sigue intacto, te salvarás, si no morirás.
Si piensas que nadie te ayudará, te hundirás en el cielo de la maldad.
Si matas a una hormiga sabrás, que tu nunca su amiga serás.
Nada como el goce de sentirse mayor, nada como el goce de saber que tú eres superior. Pero con tu poca cabecita no te das cuenta que ellas son diez veces superior a tu arrogancia y discriminación. Y aunque exista algo más pequeño que tú, sabe vivir y convivir mejor. Aprendió del respeto y se convirtió en masiva su humildad. Se ayudan, y se cuidan. Se comprenden y se escuchan. Bah, nunca pensaste en que sabías lo que se decían las hormigas… la verdad, mejor matarlas, la envidia no nos hace bien.
Pero, aun así…
¿Pensabas que seríamos amigas, eh?
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