
Tomó el teléfono, casi no podía ni marcar, tiritaba un poco, pero lo hizo...y así hablo, con la cabeza en otro lado, no podía concentrarse, que nervio, que miedo, que susto, mil preguntas se le pasaron por su mente, pero sólo fue al punto y cortó.
Miré la ventana, y susurraron su nombre, que que haré cuando esté ahí, que, que y más ques; solo se me apretó la guata, sólo moví mis dedos para responder, pero no sabía nada, sólo que quería saber luego todo.
Las sensaciones siempre son extrañas cuando no se saben por que son, estás se por que son, sólo que me ponen así por no saber que es lo que sucederá, nunca sé nada, es el misterio de la vida, es lo que hace entretenida toda esta historia.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario