viernes, 24 de abril de 2009

s t o p


En el momento justo, leí y tus labios llegaron hasta mi.
En el momento justo, observe el horizonte y te encontre junto a mi.
El momento justo, mi cuerpo ardia y tu boca helada llego a mi mejilla para tranquilizar mi impaciencia.

Solo recolectemos los momentos justos, paremos en ellos.

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